El Espíritu gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las
más pequeñas. El Espíritu gobernó también toda la rotación, de tal manera que
comenzó a girar en el comienzo. […] Esta rotación hizo separarse las cosas. Lo denso
se separa de lo raro, lo cálido de lo frío, lo brillante de lo tenebroso y lo seco de lo
húmedo. Hay muchas porciones de muchas cosas, pero ninguna está separada ni
dividida completamente de la otra, salvo el Espíritu
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